extramuros

Ni la subjetividad ni la objetividad son dignas de fe. Lo que es digno de fe es la subjetividad desinteresada.
Todo lo que aquí percibimos es anexo y extramuros. Nada de dominios o verdades centrales y acotadas, ni saberes cerrados y absolutos.

En este trabajo se aportan determinados puntos de enfoque, unas “subjetividades desinteresadas” sobre unas realidades que mueven a la interpretación del que lo observa, pero a la vez, interesadas, dada la época y el vecindario escogido (la Extremadura rural, hoy).
Tan sólo se muestran las texturas del territorio, el paisaje y el exilio extramuros, porque el exilio es algo que nos emparenta con las fuerzas que descentran antes que con las centradoras.

El exiliado, como bien escribe Freddy Téllez, es alguien que busca el centro sólo en sí mismo.